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Antitango
Cristina Villanueva
Te confieso querido intento traducir el mundo para vos, flotante voz que te busca con los ojos cerrados, intraducible lengua, sentidos, gotas de color en la punta de los dedos. Mezclo las huellas de un incendio de sol, tomate, albahaca que se abre y se mete en tu nariz te enlazo de rojo, anarquía indómita hasta vencer al toro negro de la pena. Te traigo el aire tibio de Palermo calles que caminé enredándome de plantas, barcitos de café y diarios, tan frente de la plaza, tan cerca de vos que me tocás el costado de viajera con sures de bardo y bardas y hebras de sol desde tus brazos .Me fugo de la realidad que me inunda de ofertas, precios, números de la nada, insípida, desodorizada cordura consumidora. Desarrollo en tu columna narraciones de imágenes, sonidos de mi aire volándote los sueños, te alzas hacia mi ¿es literatura o realidad ?es sólo vida, contesto, mientras me pinto los labios para besarte, tu muro casi no me deja entrar pero conquisto en tu cuello unas islas cercadas de mar griego. Construyo un pic nic en tu hombro izquierdo, dejo la canasta en tu pecho, huelo las frutas, desde las plantas, no desde las góndolas, duraznos gotean densas dulzuras hasta tu ombligo o más, jardín silvestre, espera. Los surtidores me mojan de pureza y como un barco zarpo a bucearte sin fin.
La lengua se suelta, se abre, se salta, lámpara- garganta-voz, tapiz, terciopelo húmedo, musgo. Se frota contra las cavidades de la boca, se rompe, se lastima, duele, se encanta.
Ella habla, no le salen ni culebras ni perlas, sólo palabras.
Palabras vivas
que se mojan en la larga saliva de la especie.
Metamorfosis: líquidas, emplumadas, trasparentes, duras
buscan la oreja de otro
esa pregunta
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